Entorno a la trata de personas

El fenómeno de la trata de seres humanos cada día gana más espacio en la agenda política y en el ámbito público, tanto a nivel español como supranacional. La sociedad civil y la población en su conjunto están más concienciadas sobre esta forma moderna de esclavitud, multiplicándose las iniciativas y los proyectos que intentan luchar contra los autores y proveer protección a sus víctimas.

Los factores estructurales que explican las condiciones de origen o factores de empuje o de efecto salida son:

  1. La situación económica de los países de origen. Las difíciles condiciones económicas en muchas regiones del mundo.
  2. La inestabilidad política y los conflictos armados.
  3. La feminización de la pobreza. La mujer es la que en mayor medida será objeto de transacción en este tipo de mercado. Debido a razones de tipo cultural y social, las oportunidades laborales, sociales y económicas no se encuentran repartidas de manera equitativa entre ambos sexos, generando así una seria desventaja de las mujeres frente a los hombres en la oportunidad de encontrar empleo.
  4. La percepción de la oportunidad de mejorar las condiciones de vida en los países de destino.

Respecto  la definición jurídica internacional de la trata de niños habría que matizar que es distinta de la de la trata de adultos ya que requiere sólo un acto (traslado, venta, recepción, entre otros), realizado con el propósito de someterlos a explotación y no es necesario demostrar ningún medio, como el engaño, la coacción o el abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad.

El Convenio del Consejo de Europa de la lucha contra la trata de personas establece en su artículo 10.4 que cuando un niño sea identificado como víctima, y si no está acompañado, las Partes: a) asegurarán la representación legal del niño/a; b) establecerán su identidad y su nacionalidad, y c) realizarán todos los esfuerzos necesarios para encontrar a su familia, cuando se trate del interés superior del menor.

En cualquier momento, casi 2,5 millones de personas están sometidas a trabajos forzosos como resultado de la trata, y entre el 22% y el 50% son niños y niñas.

 La trata de niños a menudo se oculta, se niega o se ignora, lo que dificulta la obtención de datos confiables. Algunas formas tienen lugar primordialmente en las zonas urbanas; por ejemplo, la trata con fines de trabajo sexual y la que se enfoca en los niños y niñas que viven o trabajan en las calles de las ciudades. Muchos niños de las zonas rurales son víctimas de tratantes que los trasladan a las zonas urbanas. Un estudio de 2001 sobre las niñas de 9 a 17 años víctimas de explotación sexual en las principales ciudades de la República Unida de Tanzania constató que muchas habían sido objeto de la trata desde el interior del país. Algunas habían sido contratadas como trabajadoras domésticas y sufrido abusos en los hogares de sus empleadores; otras habían sido objeto de trata directamente con fines de prostitución, o contratadas para este fin por muchachas en su misma situación.

Un estudio indica que la mayoría de las niñas víctimas de la trata son obligadas a ejercer como trabajadoras sexuales en las ciudades más importantes. Los niños y niñas que carecen de certificado de nacimiento o de registro oficial, incluyendo a los refugiados y a los desplazados internos, corren grave peligro de ser objeto de trata.

Margaret es nigeriana y llegó a las costas españolas hace tres años, con catorce años de edad. Tras ser identificada como menor fue derivada a un centro de acogida inmediata. Sin embargo, solo permaneció unos días allí porque una mujer de su misma nacionalidad fue a recogerla al centro. Margaret tenía el teléfono de esta mujer porque se lo habían facilitado en Marruecos. Se trasladaron a una gran ciudad del noreste de España donde comenzó a ser prostituida junto a otras chicas. Meses después, la trasladaron a una isla española donde siguieron explotándola. La policía la detuvo en una ocasión durante un control de extranjería, pero Margaret mostró un pasaporte falso y dijo que era mayor de edad, por lo que tras incoarle un expediente de expulsión la dejaron en libertad. Unos meses después la volvieron a llevar a la gran ciudad donde ya había sido explotada anteriormente; allí Margaret entabló amistad con un cliente al que le confesó que era menor de edad; éste intentó ayudarla poniéndola en contacto con una asociación. Cuando los miembros de la red se enteraron, rápidamente la cambiaron a otra ciudad, esta vez a una pequeña capital de provincia, donde es obligada a ejercer la prostitución en un club. Un día, cansada de los abusos a los que estaba sometida, decidió abandonar el club junto a una amiga y llegan a una ciudad del sur de España, donde comenzó de nuevo a ejercer la prostitución, esta vez controlada por el novio de su amiga. En esta última ciudad fue identificada como víctima de trata por una asociación que trabajaba con las mujeres que ejercen la prostitución en la calle. Esta asociación consiguió que Margaret ingresara de nuevo en los servicios de protección de menores, donde fue de nuevo trasladada a un centro de acogida inmediata, desde donde, transcurridos dos meses, fue derivada al mismo centro del que se fugó al llegar a España. La policía comprobó, tras tomarle las huellas, que fue identificada y detenida en dos ocasiones por infracción de la ley de extranjería y que sus datos estaban registrados en la base de datos policial de extranjeros, sin que constara en la misma ninguna referencia a su entrada en territorio nacional como menor de edad indocumentada.

Los próximos 23 y 24 organizamos unas interesantes jornadas en las que abordamos entre otros la trata de personas, participa en «Personas extranjeras que llegan a las costas andaluzas: otra mirada» más información aquí.

Bibliografía

Carrillo L.,  Mokrani M.  y Zuppiroli J.: “¿De qué se trata? Visualizando otras realidades de la trata de seres humanos”. Elaborado por ACCEM. Madrid 2017

 

Defensor del Pueblo: “La trata de seres humanos en España: víctimas invisibles”

Madrid 2012

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